Amanda Gorman y su traducción al neerlandés
Recientemente se ha hecho viral la controversia sobre la elección de una persona blanca para la traducción al neerlandés de la obra de Amanda Gorman.
En primer lugar, la prueba de lo mucho que queda por aprender, comprender y cambiar es el propio debate. Es como mínimo una falta de noción de en qué mundo vivimos. O de en qué parte del mundo (la del privilegio de no ser racializado) viven aquellos que echan leña a este fuego.
El racismo es un problema estructural, adquirido y aprendido de forma inconsciente por todos nosotros, que sujeta, de forma sistemática, a aquellos que llevan esa "marca de racialización" -que no tiene base científica pero sí es reconocible socialmente por todos nosotros- a una situación de violencia y desigualdad vitalicias que muchas veces es muy obvia, y muchas otras veces es extremadamente sutil. Y, a mi ver, ahí es donde está el quid de la cuestión, como en casi todos los casos en que hablamos, en términos sociológicos, de "centralidad" y "periferia". Desde la centralidad sociológica es prácticamente imposible, o en todo caso muy difícil, comprender cómo se vive en la periferia.
Y es que sucede además que lo relevante, en esta obra, es cómo se vive en la periferia racializada. Este es un ejemplo muy concreto. Se trata de un texto poético y de una poeta cuya marca más profunda es la experiencia del racismo. Si la persona que traduce conoce esta experiencia de primera mano, mejor que mejor para el resultado final de la obra. Igual que en principio un ingeniero (y más si tiene experiencia) podrá traducir textos de ingeniería mejor que los que no lo son, aunque eso no impida que busquen recursos para hacerlo dignamente. Solo que en el caso del ingeniero, nadie discutiría que se eligiese a un ingeniero, ni lo consideraría discriminación por razón de formación o profesión. De hecho, si se tratase de un texto técnico, sería irrelevante la racialización de la persona que lo traduzca, pero no su conocimiento de la materia. Entonces ¿es irrelevante en este caso? No. Creo que solo la experiencia (y la falta de visión) que tenemos desde la centralidad sociológica nos pueden hacer mezclar churras con merinas de esta manera.
Por último, un traductor literario es un casi coautor del texto literario. La traducción literaria genera derechos de autor, con un tratamiento legal como mínimo similar al de los derechos de autor ¿cierto? ¿Por qué nos extraña entonces que sea preferible elegir a una persona racializada? Como lectora, estoy segura de que una persona que haya vivido esa experiencia podrá ser mucho mejor coautora o "transductora" de una obra literaria cuyo nudo gordiano es precisamente esa experiencia. Por otro ladp, la omisión es una de las formas más frecuentes de discriminación, y una de las más difíciles de demostrar y de corregir.
Dicho todo esto, quizás la pregunta que debamos hacernos sea esta: existiendo traductoras/es al mismo idioma racializados/as (por lo tanto con la misma experiencia que la autora, ergo imbuidos/as del nudo gordiano y tema del libro) ¿por qué se recurrió a una traductora no racializada? ¿Puede ser que incluso en circunstancias como esta, donde la racialización podría ser un punto positivo para la calidad del resultado, se tiende, inconscientemente y como consecuencia de que somos una sociedad racista, a elegir a una persona no racializada (aria, blanca, caucásica...)? ¿Puede ser que tendamos a subestimar o no considerar la validez de la experiencia de las personas racializadas incluso cuando es relevantísima?
¿Qué no sucederá entonces cuando la racialización no tiene relevancia positiva para elegir a alguien para desempeñar una función?
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